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Después de los arrestos.
La policía de Avon y la Immigration Customs and Enforcement Agency (ICE) llegó a la casa de Hilda Vargas, en la foto, el 2 de abril en Sunridge, Avon, para arrestar a cuatro personas por el robo del 1 de febrero de un mercado en Avon. El hijo de Hilda, Javier, 6, estaba en la casa durante la operación. La ICE también arrestó a Carlos Urquia, el novio de Vargas, pero después lo liberaron ya que él no estaba en la lista del ICE.
Foto de Kristin Anderson/ Especial para La Tribuna

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ICE arresta a cinco por conexión con robo
Carlos Urquia, un inmigrante indocumentado, también fue arrestado durante una operación del ICE que buscaba a un grupo de personas por la investigación de un robo a mano armada en Avon en febrero.
Por Verónica Whitney vwhitney@latribunacolorado.com AVON
9:49 a.m. MT Apr 9, 2008
AVON—Tener “roomates” desconocidos pudo costarle a Hilda Vargas la deportación de su novio, Carlos Urquia. Urquia fue arrestado el 2 de abril junto a otros tres hombres en la casa de Vargas en Sunridge en Avon durante una operación del Immigration and Customs Enforcement (ICE).
Urquia, 36, un nativo de Honduras, iba a arrancar el auto cuando la policía y el ICE lo arrestó en el estacionamiento de Sunridge. “Uno de los agentes de inmigración me preguntó por mis papeles. Me preguntó si tenía documentos entonces le mostré el documento de la fianza de inmigración que pagué en enero y aún así me detuvieron. Dijeron que me arrestaban porque no tenía un permiso de trabajo”.
Pero el ICE no estaba detrás de Urquia. Después de ponerlo en la camioneta esposado, se dirigieron al departamento donde Urquia vive con hilda Vargas, su hijo Javier Vargas de seis años y cuatro “roomates” (compañeros de casa) de Honduras. Allí detuvieron a tres de los “roomates” cuyos nombres figuraban en la lista de detenciones del día. Seis personas fueron arrestadas ese día (incluido Urquia) durante la operación del ICE para atrapar inmigrantes indocumentados, quienes según la policía de Avon interfirieron con la investigación de un robo a mano armada que ocurrió en un supermercado en Avon en febrero.
Todos los arrestados fueron transportados al centro de detenciones del ICE en Glenwood Springs. Urquia salió libre esa tarde porque no estaba en la lista de los hombres sospechosos de supuestamente mentir y confundir a la policía durante la investigación criminal del robo.
“La intención de la operación del ICE no fue la de elegir como blanco a los inmigrantes indocumentados en general”, dijo Brian Kozak, jefe de policía de Avon, “sino la de remover de nuestra comunidad a ciertas personas que ayudaron a criminales peligrosos a esconder su crimen”.
Policía: sospechosos mintieron
Según Kozak, los hombres arrestados en la operación del 2 de abril (menos Urquia) mintieron a los investigadores cuando los entrevistaron sobre su relación con los supuestos criminales. El 1 de febrero tres sospechosos robaron a punta de cuchillo y ataron a los empleados del mercado de comida hispana Castañeda’s en Avon. Los hombres fueron captados en la cámara de video de la tienda antes de huir.
Durante la investigación, la policía de Avon entrevistó a gente en la comunidad y así pudo determinar a donde habían ido los sospechosos después del robo. Las pistas llevaron a la policía a Denver donde los sospechosos pasaron la noche antes de dejar el área.
“Los investigadores estaban tan solo horas detrás de ellos”, dijo Kozak. “Y hubieran sido atrapados si no hubiera sido por varios individuos, quienes intencionalmente confundieron y mintieron a los investigadores retrasando su trabajo”.
“Algunos (de los arrestados) dijeron que no conocían a los criminales y a través de la investigación nos enteramos que sí los conocían”, agregó. “Otros, dijeron que no tenían idea a donde habían ido los sospechosos y durante la investigación descubrimos que los habían llevado en auto adonde fueron”.
Las nuevas reglas de la policía
Después de esto, la policía de Avon pidió al ICE que investigara el estatus legal de residencia de los hombres que dicen interfirieron con la investigación del robo. Once personas fueron identificadas como inmigrantes indocumentados que interfirieron con la investigación del robo y el ICE firmó ordenes de detención para los sospechosos (las órdenes dan autoridad a la policía local para arrestar a alguien por una violación de las leyes de inmigración).
“La mayoría de ellos habían sido deportados previamente y varios habían sido deportados por crímenes cometidos en Estados Unidos”, dijo Kozak.
“La policía de Avon reconoce y valora la diversidad de la comunidad que no debe dejar de llamarnos porque teme por su estatus inmigratorio”, dijo Kozak, quien agregó que el departamento de policía trabajó 400 horas en el 2006 para resolver un supuesto secuestro cuando la hija adolescente de Hilda Vargas y Javier desaparecieron (al final no había sido un secuestro, sino que la joven había escapado con su hermano a Honduras).
“Sin embargo”, agregó Kozak, “si un inmigrante indocumentado viola nuestras leyes criminales, o asiste a un criminal o miente o confunde a la policía durante una investigación criminal, entonces contactaremos al ICE para asistencia en remover a esos individuos de nuestra comunidad”.
Para prevenir que inmigrantes indocumentados que han cometido crímenes vuelvan a cometer ofensas, Kozak dijo que la policía de Avon se ha vuelto más estricta de lo que requiere la ley estatal. En el pasado, cuando un oficial arrestaba a un inmigrante indocumentado por un crimen estatal, ese oficial confiaba en que la cárcel notificaría al ICE.
El nuevo reglamento de la policía de Avon requiere que los oficiales contacten al ICE y obtengan órdenes de detención para los sospechosos antes de que sean trasladados a la cárcel.
“Este nuevo procedimiento ayudará a reducir la posibilidad de inmigrantes indocumentados sean liberados en la comunidad una vez que han sido sorprendidos cometiendo un crimen”, dijo Kozak.
Según Kozak, la policía podría haber arrestado a los sospechosos sin llamar al ICE porque es un crimen mentir a la policía. Pero agregó que hubiera sido difícil llevarlos a juicio porque hubieran tenido que usar testigos que quieren proteger.
“Y al final hubiéramos tenido que llamar al ICE de cualquier forma porque son residentes ilegales”.
Molesta con la policía
Hilda Vargas dijo que esta molesta con la policía de Avon y la ICE porque según ella entraron a la fuerza a su casa.
“Me dejaron todas las gavetas abiertas en los dormitorios y la casa desordenada”, dijo Vargas. “Y nunca me contestaron cuando les pregunté si tenían ordenes de cateo”. Vargas también dijo que empujaron la puerta cuando su hijo Javier se acercó a abrirla.
“Le golpearon la nariz”, agregó Vargas.
Según Kozak, los agentes federales siguen los mismos procedimientos que la policía local y que cuando alguien abre la puerta y deja entrar a la policía no necesitan una orden para entrar. En cuanto a una orden de cateo para revisar la casa como Vargas dijo que ocurrió, Kozak dijo no estar enterado. “Se que los oficiales no usaron la fuerza y tenían sus armas enfundadas”, dijo Kozak.
¿“Roomates” peligrosos?
Según Carl Rusnok, vocero del ICE, si un equipo que esta buscando a fugitivos llega a una casa buscando sospechosos, tiene la autoridad de pedir a los otros residentes que comprueben que están en el país legalmente.
“Cualquier persona que esta en Estados Unidos en forma ilegal corre el riesgo de ser identificada, localizada, arrestad y finalmente deportada”, dijo Rusnok. Aunque la ICE dejó salir a Carlos Urquia el mismo día que fue arrestado, Hilda Vargas perdió un día de trabajo y se llevó un susto pensando que su novio sería deportado. Esto no hubiera pasado si no hubiera tenido los cuatro “roomates” recomendados por amigos.
“Yo les pregunté como se habían enterado y me dijeron que no eran legales, pero me dijeron que no tenían órdenes de deportación”, dijo Vargas, quien es una residente permanente de Estados Unidos y planea casarse con Urquia pronto para que él pueda también tramitar su residencia —Urquia fue arrestado en enero por ser un residente indocumentado cuando la policía lo paró por una violación de tránsito, pagó una fianza de $5,000 y tiene una audiencia con un juez de inmigración en mayo.
“Trabajaban decentemente, nunca tuvieron problemas con la policía”, dijo Vargas. Pero según el jefe de policía Kozak, algunos de los “roomates” de Vargas habían sido deportados previamente.
Para evitar correr el riesgo de caer en una redada del ICE, como Urquia, Kozak recomienda que los indocumentados tramiten sus papeles lo antes posible. “Y si saben de alguien que ha cometido un crimen”, dijo, “o esta asociado con criminales, que llamen a la policía o que lo desalojen”.
La policía y la ICE siguen buscando a cuatro sospechosos en la investigación del robo en Avon. Los siguientes sospechosos tienen ordenes de arresto en Estados Unidos por robo y secuestro: Willian Daneri Hernández, 23; Carlos Munguia-Rosales, 28. Noel Murillo, 22; Elder Zelaya. Si tiene información, llame a la policía de Avon al 970-748-4040. Su identidad se mantendrá anónima y recibirá una recompensa.
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